Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares. De su infancia se sabe muy poco. Su padre era cirujano y su familia era modesta. No llegó a cursar estudios universitarios y le gustaba mucho el teatro. Se trasladó a Italia donde se sumergió en el estilo y arte italiano. Participó en la Batalla de Lepanto formando parte de la armada cristiana. Tuvo serias heridas en una mano y por eso se le conoce como <<el manco de Lepanto>>. Cervantes siempre se mostró orgulloso de haber participado en dicha batalla. Durante su regreso una flota turca hacen presos a Miguel y a su hermano Rodrigo y los encarcelan en Argel. En los cinco años de aprisionamiento Cervantes, hombre fuerte de espíritu, trató de escapar en cuatro ocasiones. Gracias a los 500 escudos tan arduamente reunidos, Cervantes es liberado. Se traslada a Portugal con el fin de pagar las deudas que había obtenido su familia. Contrae matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios. Después viaja a Andalucía y se establece en Sevilla. Tras ser encarcelado viaja a Valladolid y publica la primera parte de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” en 1605. Antes de publicar la segunda parte escribió las Novelas Ejemplares. Murió en Madrid en 1616 y un año después se publicó “Los Trabajos de Persiles y Segismunda”.

Cervantes cultivó los tres géneros literarios y fue en la novela donde triunfó, aunque a él le gustaba más el teatro y la poesía.

  • Cervantes se afanó en ser poeta. Declaró haber compuesto un gran número de romances. El único poema narrativo extenso que escribió es “El Viaje del Parnaso”. Está formado por tercetos encadenados, donde el autor critica a algunos poetas españoles. Narra de forma autobiográfica un viaje al monte Parnaso a bordo de una galera dirigida por Mercurio. Reunidos allí muchos poetas se libra una batalla y el protagonista regresa de nuevo a su hogar.
  • El teatro fue la gran vocación de Cervantes. Sin embargo su éxito fue efímero ante el exitazo de la nueva fórmula dramática de Lope de Vega. El teatro de Cervantes poseía un fin moral y se aferraba a las tres unidades de acción, tiempo y lugar, mientras que el de Lope rompía con ellas. Es en el entremés donde luce todo su esplendor el genio dramático de Cervantes. En sus piezas mayores, su teatro ha sido poco apreciado, a excepción de la que representa el ejemplo más acabado de imitación de tragedias clásicas: “El Cerco de Numancia”.
  • Miguel de Cervantes cultivó los géneros narrativos habituales del siglo XVI: la novela bizantina, la novela pastoril, la novela picaresca, la novela morisca, la sátira lucianesca y la miscelánea. “La Galatea” fue su primera novela. Forma parte del subgénero pastoril, es decir, es una égloga en prosa. Los personajes son pastores idealizados que relatan sus cuitas y expresan sus sentimientos en una naturaleza idílica. Está dividida en seis libros. “Los Trabajos de Persiles y Segismunda” fue su última obra y es una novela bizantina. La obra es importante porque rompe con el realismo que le caracterizó en sus anteriores obras. Además escribió las “Novelas Ejemplares” y “El Quijote”.

Cervantes escribió doce novelas cortas que reunió en una colección que llamó “Novelas Ejemplares”. Se suelen dividir en dos grupos. Las de carácter idealista se caracterizan por tratar argumentos de enredos amorosos con gran abundancia de acontecimientos. Las de carácter realista describen ambientes y personajes con intención crítica muchas veces. Dentro de este grupo está “El Licenciado Vidriera”. Trata de un licenciado que viaja a Italia y que pierde la razón por un filtro que le han suministrado y cree tener el cuerpo de vidrio. Finalmente acaba recobrando el juicio.

Miguel de Cervantes publicó en 1605 la mayor obra de la literatura española y una de las más importantes de la literatura universal titulada “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”.

El argumento de la obra es el siguiente: en un lugar de la Mancha un hidalgo de posición modesta ha perdido, leyendo libros sobre fantásticos caballeros andantes, la noción de la realidad y decide ponerse a imitar sus nobles hazañas idealistas. Pertrechado con viejas armas, y habiendo adoptado el nombre de don Quijote, hace una primera salida en busca de aventuras a lomos de su caballo Rocinante. Pronto regresará maltrechado, para volver a salir una segunda vez, acompañado ahora por un labrador vecino suyo, Sancho Panza, en calidad de escudero. Los descalabros se suceden. Las sucesivas peripecias permitirán recorrer los diversos estratos de la sociedad española del siglo XVII. Tras episodios diversos los amigos del hidalgo han urdido una farsa y aprovechan su locura para reintegrarlo al hogar, donde es atendido por sus familiares y donde todos procuran curarlo de su manía caballeresca. Sin embargo don Quijote emprenderá todavía una tercera salida en compañía de Sancho, dirigiéndose ante todo en busca de la dama de sus sueños, Dulcinea, figura imaginaria forjada por él con el vago recuerdo de una cierta aldeana que tiempos atrás le había encandilado. Los desengaños que amo y criado cosechan les llevarán de nuevo al camino de las libres aventuras. Al llegar a Barcelona, uno de los vecinos de nuestro hidalgo pueblerino que ha llegado disfrazado de caballero andante para sacar partido de su locura lo desafía, lo vence y le impone la condición de que abandone por un año el ejercicio de las armas. De este modo, don Quijote y Sancho deberán regresar a su aldea, donde el hidalgo cae enfermo y, recuperando el juicio, muere en medio de una general consternación.

La obra se estructura en torno a las tres salidas. Cada parte tiene una estructura circular: partida, aventuras y regreso. La primera parte del libro, que se corresponde a las dos primeras salidas, es de mayor acción y dinamismo, aunque demuestra menos madurez que la segunda. La acción principal se interrumpe en ocasiones para introducir relatos intercalados que constituyen ejemplos de novela corta. Esta primera parte se fundamente en el contraste entre los dos personajes protagonistas. Don Quijote es quien, desde su locura, recoge los más altos valores humanos: libertad, justicia, heroísmo... Sancho representa, desde su cordura, la sencilla bondad natural: interés desmesurado por lo material, lealtad, sentido común, satisfacción de los placeres mundanos y capacidad de ilusión por mejorar. En la segunda parte los personajes adquieren mayor identidad, más riquezas en su psicología y en sus conductas. En el protagonista se produce un proceso de desengaño. La transformación de Sancho también es significativa. Es el propio Sancho quien tiene que reanimar el espíritu y la fe en su amo a medida que este va desengañándose.

Las principales interpretaciones temáticas que se pueden hacer de la obra son: una crítica a los libros de caballerías, el enfrentamiento entre locura y razón o la consecución de unos ideales. Se pueden considerar subtemas la libertad, el amor, la utopía o la justicia.

“El Quijote” da lugar a muchas interpretaciones cuando hablamos del tema de realismo e idealismo. El libro presenta un fuerte contraste ya que, ambos protagonistas representan cada uno. Don Quijote representa el idealismo, movido por el amor y su deseo de bien y justicia para todos. Sancho Panza representa el realismo, movido por la ambición y el deseo de obtener el premio y los honores que su señor le ofrece. En “El Quijote” no hay lugar para el egoísmo: su vida es abnegación y sacrificio.

La principal característica del libro en cuanto al estilo es su falta de uniformidad. En la obra se recogen los distintos estilos de las diferentes formas narrativas desarrolladas a lo largo del siglo XVI: novela de caballerías, sentimental, pastoril... La novela tiene aparentemente un estilo sencillo y llano, aunque incluye un abundante léxico. El autor huye de toda afectación y artificiosidad, lo que no impide un manejo extraordinario de las figuras retóricas: ironías, juegos de palabras, antítesis, etc. Hay que destacar la maestría de Cervantes en los diálogos, que los convierte en elemento fundamental en la narración. Don Quijote varía su registro según las circunstancias entre un lenguaje arcaico y un lenguaje coloquial. Sancho usa en lenguaje vulgar lleno de refranes y proverbios. El resto de personajes adquieren su propia identidad expresiva según su condición social, lo que convierte a la obra en una de las primeras con carácter polifónico. Las técnicas que Cervantes ensaya en “El Quijote” son: la recapitulación, el contraste, el humor, el contrapunto, la suspensión y el perspectivismo.

En España, Cervantes no alcanzó a tener seguidores dignos de su nombre hasta la llegada del Realismo con Benito Pérez Galdós. Cervantes es y será uno de los mayores autores de la literatura universal junto a nombres como el de Dante o Shakespare.