Rosaura, acompañada de su criado Clarín, vuelve a su patria, Polonia, vestida de hombre y con una espada de su padre, al que no conoce, que le dio su madre al morir. Ella también busca a Astolfo, sobrino del rey de Polonia, que la ha seducido y abandonado. Rosaura y Clarín se encuentran a un hombre en una torre que resulta ser Segismundo, el heredero del rey, encerrado en la cárcel porque de pequeño un oráculo predijo que sería un mal rey. Clotaldo, el instructor de Segismundo, los detiene pero no los mata, porque se da cuenta de Rosaura es su hija. Llega el rey que decide probar si Segismundo es realmente malo. Lo narcotizan, lo llevan a palacio y lo tratan como a un príncipe, pero mata a un criado, insulta a Astolfo y trata de abusar de Rosaura. El rey Basilio piensa que los oráculos tenían razón y devuelve a la torre a Segismundo, que, al despertarse, cree que todo fue un sueño. Finalmente una revuelta popular contra el rey y Astolfo hace que liberen a Segismundo, que perdona a su padre. Rosaura y Astolfo se casan finalmente y Segismundo hace lo propio con Estrella.
En la primera jornada Rosaura y Clarín llegan a la torre, donde se encuentran a Segismundo. Clotaldo los detiene y decide matarlos pero al ver la espada los perdona. En la segunda jornada el rey Basilio idea el engaño para descubrir como es Segismundo, pero al demostrarse su crueldad es devuelto a la torre y le hacen creer que es un sueño. En la última parte el pueblo se subleva y consigue la corona para Segismundo, que perdona a su padre.
El tema fundamental de la obra es la liberta. Otros temas que abarca la obra son el honor, el amor, el poder o la compasión.
En cuanto a la estructura externa, “La Vida es Sueño” está dividida en tres jornadas, divididas a su vez por diversas escenas. En la estructura interna presenta la fórmula de “presentación, nudo, desenlace” que se corresponde cada uno con las tres jornadas. En todo el teatro calderoniano predomina la unidad de acción, a diferencia del teatro de Lope de Vega.
La única excepción que presenta la obra en cuanto al teatro clásico es que presenta una doble trama. La primera es la historia de Segismundo, de su reclusión, de la prueba a la que es sometido y su liberación. La segunda trama es la historia de Rosaura, de su regreso a Polonia, de los hechos que le ocurrieron con Clotaldo y Astolfo y su final matrimonio con este último. Aunque la obra tiene dos tramas, Calderón consigue no romper con la unidad de la obra, puesto que ambas historias discurren paralelas.
“La Vida es Sueño” se adelanta dos años a la publicación del “Discurso del Método” de Descartes. Segismundo se plantea lo que en filosofía se conoce como problema crítico: ¿la vida es sueño?, ¿el mundo es real o una alucinación? La obra nos cita los problemas del libre albedrío que defiende la iglesia y la predestinación que defienden los protestantes. Esta obra marcó un comienzo en obras filosóficas en España.
En cuanto a la métrica, Calderón solo una seis estrofas durante toda la obra: romances, redondillas, silvas, quintillas, décimas y octavas reales.
“La Vida es Sueño”, al tratarse de una obra dramática, deposita casi la totalidad de la importancia en el diálogo. La acción temática tenemos que imaginárnosla a través del diálogo. Tiene tres funciones: crear la acción dramática, completar la configuración de los personajes en cuanto a su carácter se refiere y de informar del espacio y del tiempo donde sucede la acción. El diálogo siempre se produce entre dos o más personas, pero cuando uno habla para sí se llama monólogo, o también conocido como soliloquio. En esta obra hay dos muy importantes que hace el personaje principal: uno en la primera jornada, donde se plantea el problema de la libertad y el otro al final de la segunda jornada y cuyos últimos versos dan título a la obra. El monólogo nos indica las reflexiones y los pensamientos privados de cada personaje. Sabemos cuando empieza porque en el texto aparece la palabra “(aparte)”. Las acotaciones también forman parte del diálogo y son orientaciones que indican movimientos, espacios, etc.
Calderón pone de manifiesto todo el esplendor del Barroco en el uso de la lengua y del estilo. Esta obra tiene características de las dos principales corrientes del Barroco. Del conceptismo podemos mencionar la paradoja, el razonamiento y la antítesis, además de su abundante carga de abstracción filosófica y teológica. Del culteranismo, la gran cantidad de metáforas, cultismos, imágenes y figuras para aportar a la obra su decorado verbal. El lenguaje empleado en “La Vida es Sueño” es fruto de una esmerada elaboración retórica donde se pone de manifiesto una gran variedad de recursos estilísticos propios del siglo XVII. Por último mencionar como peculiaridad la abundancia de soliloquios.
Por todo esto, “La Vida es Sueño” se ha convertido en una obra muy importante y en un referente en la dramática española.